1. ¿Una lesbiana reconvertida?


    Datte: 19/11/2020, Catégories: Première fois Hardcore, Masturbation Auteur: Rain1744

    Me llamo Roberto. Soy un chico de 28 años y trabajo en una empresa de telefonía. Llevo un tiempo sin pareja, ya que terminé bruscamente una relación bastante tormentosa y por el momento no quiero ningún compromiso. En este punto de mi vida, estoy cómodo saliendo de vez en cuando y saciando mis ganas de sexo con rollos de una noche. Rubias, morenas, tetonas, planas, jóvenes, maduras en celo... Puedo seleccionar el perfil que prefiera y nadie me diría nada. Mi libertad sexual es mi gran tesoro. Incluso hay noches donde tuve mucha suerte y pude añadir una segunda chica a mis relaciones. También soy bastante asiduo a las redes sociales de citas. Lo probé varias veces y quedé gratamente sorprendido. Me va bien, no tengo un gran sueldo, pero me da para vivir y poder mantener mi cuerpo en el gimnasio.
    
    Mi compañera más habitual de trabajo es Jessica. Tiene 23 años y es lesbiana. Jessica mide aproximadamente 1,64 cm, tiene el pelo corto y de color negro. Su cara es bastante fina y tiene una piel increíblemente suave. No tiene demasiado pecho, pero sí un gran culo respingón. No es excesivamente femenina, pero dentro de lo que cabe es bastante atractiva. Siempre dice que se hizo lesbiana porque de pequeña vio por accidente una violación en una película y supo que los hombres eran unos cerdos. Y que ella no quería saber nada de eso. Jessica sí tiene pareja, se llama Anelise y es francesa. Sus padres trabajan en la embajada francesa en Madrid y ella vive en España desde hace 5 años. Anelise es mucho más femenina. Es un pelín más baja que Jessica, pero con una cara de ángel tremenda y unas buenas tetas, su culo es normalito.
    
    Tengo mucha confianza con Jessica y, de vez en cuando, me cuenta sus problemas e inquietudes sexuales. Me cuenta que Anelise es una bomba en la cama y que es tan pasional que muchas veces la deja exhausta. Las francófonas siempre fueron muy entregadas. Últimamente, Jessica me dice que vive en una rutina un tanto aburrida. Es joven y hacer siempre lo mismo le empieza a caer algo pesado. Yo le comenté si había probado, por ejemplo, buscar otras parejas lesbianas para añadir pimienta a su relación. Ya sea con todas juntas o intercambiando pareja, pero ella me dice que las lesbianas tienen demasiado sentido de la pertenencia y que ver a su pareja con otra persona les vuelve agresivas. Nunca supe realmente qué aconsejar.
    
    Un día, mientras tomábamos café en la cafetería del trabajo, ella me insinuó algo que me dejó blanco. Llevaba tiempo dándole vueltas a lo de acostarse con un chico, pero no quería hacerlo con alguien desconocido y de sus amigos no se atrevía a pedírselo a nadie. Así, sin más, me lo dijo:
    
    "Roberto, te voy a pedir algo muy serio y me gustaría que te lo tomases sin ofensa: llevo un tiempo queriendo tener sexo con un chico, pero no me atrevo con nadie. ¿Te gustaría tener una sesión de sexo conmigo?".
    
    Creo que casi derramo el café por toda la mesa del sobresalto. "¿Por qué quieres hacer eso, Jessica? Eres lesbiana.", ...
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